
Hace unos años, el continente europeo se vio asolado por un virus que convirtió a la población en monstruosos canÃbales. Se logró hallar un antÃdoto, pero incluso después de curadas, las personas infectadas recuerdan todo lo que hicieron durante su enajenación. Hoy, la última tanda de convalecientes se prepara para reintegrarse en sociedad.